






Bwin Poker
Titan Poker
PokerStars
William Hill

El único principio seguro en la ética del póquer es, “allá donde fueres, haz lo que vieres”. En algunos juegos, un jugador puede hacer lo que sea para engañar a sus oponentes mientras no haga trampas. Esto se considera que es parte de la habilidad del juego, y para nada poco deportivo. En algunos juegos se considera poco ético o, por lo menos, demasiado zorro, pasar cuando se tiene una buena mano con la esperanza de que alguien más apueste y el jugador pueda subir. Ya que el juego de cartas es un pasatiempo social, se recomienda que el jugador siga las costumbres de los otros jugadores.
Farolear. Echarse un farol en el póquer quiere decir apostar con una mano que el jugador sabe, o cree, que no es la mejor, con la esperanza de que los otros jugadores crean que sus cartas son fuertes y se retiren. Echarse faroles es una parte tan importante del póquer que el juego no sería tan bueno sin esto. Pero algunos jugadores creen que su oponente no debería apoyar su farol haciendo comentarios que sabe que no son ciertos, como anunciar que su mano ha mejorado en el draw cuando no es así.
Romper las reglas intencionadamente. En la mayoría de los círculos no se considera ético anunciar, fuera de turno, la intención de apostar, subir o retirarse si no hay intención de hacerlo cuando llegue el turno del jugador. Aunque tales comentarios falsos no son habitualmente penalizados, el respeto a los otros jugadores debería resolver este problema cuando hay conflicto con el código ético seguido en el juego. Se considera siempre poco ético romper intencionadamente las reglas.
Dividir botes. En todos los circuitos de póquer se considera poco ético o cercano a la trampa, dividir un bote en vez de hacer el showdown.
Apostar a ciegas. Cuando un jugador anuncia que está apostando (o pasando) a ciegas, esto es, sin mirar su mano, se considera poco ético si el jugador ha mirado en realidad su mano.



